lunes, 25 de enero de 2021

Nos hemos vuelto a quedar dormidos

 












La ilusión llega
en mensajes de voz
y susurros dibujados,
que vamos a intentar colorear
sin salirnos de las líneas.
 
Que nos llamen artistas
cuando en realidad
solo quiero decirte que
si te vas
me quedo como estaba,
y ya no me valen antiguas pinceladas.
 
Pero se derriten las fronteras
y límites de espacio
que no sabíamos que comprendíamos.
Déjame volar siempre así de alto.
 
Llévame de acampada
monta la tienda entera,
te lo compro todo.
 
Echa los frenos,
cierra las puertas
dile “para” a tu sentido del tacto
y al mío, ya que estás.
 
A ver,
¿A qué sabe tu saliva?
Cómeme la boca mientras se enfría el café,
que no hay pez que viva por ella
y en vasos más grandes nos hemos ahogado.

lunes, 21 de diciembre de 2020

Cuando no hay culpable

 

Oye, ¿no me has hecho ya suficiente polvo?
Tampoco hace falta
que vengas de más,
como si pudiera echarte de algo.
 
Hay un lugar
en el que se te olvidó cuadrar
las mentiras con las muecas.
Me piden darles cuerda las muñecas.
 
El miedo ha salido,
gateando,
de su ratonera,
y me ha chantajeado con tus excusas.
 
Hay paredes que trepar
estalactitas de cristal,
y cohetes consumiéndose en tazas
con complejo de cenicero.
 
Lágrimas granate
y sangre fría,
nieve en líneas artificiales
que esnifan unos,
y hacemos sopa en el microondas
el resto,
como intentando sacar la letra
del himno que convertimos en mal de ojo.
¿No has cerrado ya el libro?
Me la sudan tus páginas,
líate algo entre, con o por ellas.
Tu favorita nunca fui yo.
 
Me he cansado ya
de pintar cuadros
con humo
por ocultar que aquí
ya no pinto nada.

viernes, 27 de noviembre de 2020

Veintidós cero cinco

 

El mundo entero metido dentro de un globo de agua,
un niño a punto de pincharlo con un alfiler
y el neceser gritándole “por favor”
y a palabras necias… 

Una conversación.
Y los pelos de punta hasta el principio
de la lengua
de mis dedos y mi pluma,
tu cuello y otro atardecer. 

Árboles creciendo entre tus costillas,
tus dedos por raíces.
Ceniza por el suelo, tu cuello
y un jarrón construyendo la ciudad. 

Un beso y convertirte en humo.
Tormentas, pero no tengo miedo.
Salgo de mi propia piel y la dejo en el suelo,
Eva me hace el amor
y en mi vientre creces tú. 

Quince hasta mañanas y tres cascabeles,
serpientes mutiladas,
hormigas sin escudo
obreros sin seguro
para sus hijos y tres secretos
cazados poniendo cuernos
a todas las cuervas de la ciudad
que coleccionaban ojos
a quienes las criaron como suyas.

viernes, 30 de octubre de 2020

Asteroides de hielo











Acércate de puntillas,
que voy a tocar tu canción favorita
con el violín
en la cuerda floja de nuestro Titanic.

Los peces con pancartas de bienvenida
y nosotros con los ojos clavados
en el momento antes del último.
Van a llovernos encima
todas las estrellas que no consiguieron fugarse.

He aprendido a no creerme
cuando me veo perdida
y a quererme
por encima de mis heridas.

Haces galaxias al chasquear los dedos,
congelas dimensiones solo con tocarte el pelo
me engañas aunque sé
que puedes ser también agujero negro. 

Sonríeme a través de la escafandra,
acuéstate como un gato
a dormir en mis cráters
a descansar en mis rinconces oscuros
a envolverte alrededor de mis inseguridades.

¿Qué llevas en la mochila?
En la mia solo hay cometas.

miércoles, 30 de septiembre de 2020

Leche con canela y limón

 











La tierra cobra vida
y se enrolla en mis talones
acariciando mis pasos.
El viento me da un beso en la frente
que sabe a jazmín
y noches de verano.

El mar constantemente caliente
y el faro haciendo señales en morse,
contando un cuento cada noche
mientras mi abuela
en su mecedora,
sigue cantando su canción.

Sé que pasa así todas sus noches,
entre sus olas y las de mi edredón,
descansando sus dedos en el espacio
y en el que dejan los míos.
No iba a ser esta
su primera promesa rota.

Voy a tatuarme dos jazmines
que van a saber todo lo que te quiero
y a caramelo casero.

 

martes, 1 de septiembre de 2020

Cinco arañazos después

 




















No te vayas
y si te vas
no vuelvas
a irte
despidiéndote de mí.

Di adiós a todo lo que fuiste
si te vas
es tu decisión y mi razón
para perderla esta noche.

Tengo las ideas colapsadas
con tus últimas palabras
y la lengua se me seca
porque no hay palabras en ella
ni en ningún otro idioma
para.

Hurgar en la llaga
con la mano entera
porque un dedo no la abarca
ya no es cruel,
es compasión.

Sin pasión y sin ganas de vestirte
puedes hacerme el amor
o esperar a que haga frío otra vez.
Permiso concedido: pégame
pero solo si es un tiro
te juro que no puedo soportar más dolor
aunque puedes intentarlo.

He llegado a un punto
de partida
desde el que nunca empecé nada
y me he rebozado en el barro
por si las moscas
se cansan de comer mierda
y me confunden con sus ideologías
hasta que no quede ni una pestaña
de lo que fui y nunca llegaré a ser.

lunes, 27 de julio de 2020

Por ti, me pongo el sombrero

















Me he quitado la última espina
del cardo que confundí con rosa
y a ti,
con Principito.
He sangrado más
de lo que (te) hubiese querido.

He tocado el cielo
con la punta de tu cigarro
y en vez de deshacerse
hemos provocado un incendio
del que solo podríamos salir
cada uno por nuestro lado.

Se me dilatan las pupilas
como un eclipse total
que ha dejado de iluminar la lluvia
y nos ha enseñado
que tampoco hay arcoíris
cuando pasa la tormenta.

Que sí, que las cosas se estropean
pero yo tengo a Diógenes vomitando
en el baño de tu piso.
Ha puesto todo el suelo perdido
y he encontrado la uña que perdí
intentando imitar unas manos
que no pudieron ser mías.

He encendido una vela
con la cerilla que casi hizo saltar
todo por los aires
y la luz ha salido disparada.
Será estrella fugaz
para algún desesperado.

He soltado el gatillo
y limpiado la escopeta,
a veces la violencia es la solución.

Que sí.
Que todo lo que sube, baja
pero pensaba que teníamos
suficientes portazos
para no volver a correr por los pasillos
descalzos
sabiendo que hubo huracán de chinchetas
y nadie se paró a recoger-
nos.